Lo bueno si es breve, dos veces bueno (Baltasar Gracián). Yo con esta entrada estoy seguro de haber conseguido lo segundo- lo breve, vamos-. Lo de bueno es ya otro cantar.
1.- Escribe, escribe y escribe. Ni te plantees como queda, ya habrá tiempo de eso.
2- Lee, lee y lee. No desesperes con esa calidad de la que igual pareces estar tan distante. Todo llega en esta vida, pero si no te "contaminas" de otros escritores es difícil que evoluciones-.
3-. Cuenta, cuenta y cuenta. Plasma tu historia, no te pierdas en los detalles, ya habrá tiempo para eso.
4.- Reescribe cuando creas haber terminado. Repasa, revisa la historia. Analiza las tramas, contempla sin han dado todo de sí, si hay contradicciones o errores. Los personajes y tramas nos sorprenden siempre porque cuando has terminado la novela ya no son tuyos sino tú de ellos.
5-. Entrelaza información, dota de descripciones a la trama, tanto físicas (lugares, cronología) como psicológicas (estados de ánimo de los personajes -evita por favor que resulten ramplones y planos-). Escribir es como hilar y después de componer y plasmar la trama estás listo para esta fase.
6.- Ni te conformes con algo mediocre ni te tortures con la sublimación. Todo es mejorable. Un escritor, y por tanto, una novela, es siempre un proyecto inacabado y susceptible de mejora o transformación.
7.- Procura haber disfrutado. Es la mejor recompensa, en muchos casos la única y, por supuesto, el principal motivo por el que hacemos esto. Como dijo S. King " nunca he escrito una línea pensando en que me la iban a pagar".
PD: Espero que ayude a alguien y, si no es así, pues me entretuve un tanto reafirmando mis criterios (equivocados o no, eso ya os lo dejo a vosotros).
Aprender a escribir novela
Diario de un escritor novel en busca de agencias literarias y editoriales para publicar
Datos personales
- Victor Fragoso
- Octubre de 2009, otoño lluvioso e invierno que se presenta aún peor, para más inri, baja laboral. ¿Qué haces tantas horas metido entre cuatro paredes? Siempre me gustó leer y escribir pero nunca tuve tiempo para ello (el trabajo, la familia, otras aficiones). Pues bien, ¡ahora puedes! ¡A ver si eres capaz de escribir una novela ! Una impagable amiga me hace de correctora al comienzo y me indica un poco. En mayo de 2010, hallándose acabada, pero sin las suficientes vueltas y revisiones, la presento a un prestigioso premio porque me hacía ilusión (en realidad era el unico al que presentaba mi primera novela). Y ¡zas! uno de los cuatro finalistas. El resto está por escribir, espero que me acompañéis a través del presente blog. Bienvenidos.
viernes, 30 de marzo de 2012
domingo, 25 de marzo de 2012
¡¡¡Volvemos!!!
Parecido al título de aquella película tan entusiasta en el mismo Viven.
Empiezo de nuevo a escribir, basado siempre en la ilusión y esa gasolina que te da el apoyo de amigos anónimos que emplean cierta parte de su tiempo en que un desconocido tire hacia delante con sus sueños. El poder de internet es tal que, juntándose muchos, logramos que las montañas se muevan, los ríos giren su cauce y un alma triste por no juntar palabras goce de nuevo de esa especial sensación y magia.
Gracias a todos por ese empujoncito, espero algún día agradecéroslo como se merece y mi gratitud eterna.
Saludos
Empiezo de nuevo a escribir, basado siempre en la ilusión y esa gasolina que te da el apoyo de amigos anónimos que emplean cierta parte de su tiempo en que un desconocido tire hacia delante con sus sueños. El poder de internet es tal que, juntándose muchos, logramos que las montañas se muevan, los ríos giren su cauce y un alma triste por no juntar palabras goce de nuevo de esa especial sensación y magia.
Gracias a todos por ese empujoncito, espero algún día agradecéroslo como se merece y mi gratitud eterna.
Saludos
lunes, 30 de enero de 2012
Sequía
Dicen que este invierno es uno de los más secos en muchísimos años. Quizás acompañando a la metereología este que os escribe atraviesa el mismo período en su labor creativa. Llevo meses de un estío literario largo y profundo. Al comienzo pensé que cuando uno no tiene nada que contar es mejor no intentarlo, que las aguas vuelven siempre a su cauce, que es cuestion de tiempo, sólo eso.
Traspasado el umbral de la santa paciencia comencé a inquietarme dado que nada cambiaba en una situación que todavía dura. Creo que este es uno de los episodios que más odia un escritor, no ser capaz de contar nada, de intentarlo y experimentar lo baldío del intento.
Siempre pensé que escribir por escribir no deja de ser un pretexto para juntar letras sin orden ni concierto. Supongo que por esta fase pasamos todos sin excepción alguna. Ni sé cuanto durará ni cuanto me mantendrá postrado en tal situación que cada día que transcurre es más inquietante. Si dejo constancia de esto en este blog es porque quiero compartirlo con quienes pasen por la misma etapa. Porque si la escritura es una sucesión de ellas ésta es sin duda la más dura. Sin lugar a dudas. Saludos.
Traspasado el umbral de la santa paciencia comencé a inquietarme dado que nada cambiaba en una situación que todavía dura. Creo que este es uno de los episodios que más odia un escritor, no ser capaz de contar nada, de intentarlo y experimentar lo baldío del intento.
Siempre pensé que escribir por escribir no deja de ser un pretexto para juntar letras sin orden ni concierto. Supongo que por esta fase pasamos todos sin excepción alguna. Ni sé cuanto durará ni cuanto me mantendrá postrado en tal situación que cada día que transcurre es más inquietante. Si dejo constancia de esto en este blog es porque quiero compartirlo con quienes pasen por la misma etapa. Porque si la escritura es una sucesión de ellas ésta es sin duda la más dura. Sin lugar a dudas. Saludos.
martes, 20 de diciembre de 2011
¿Y qué hacemos cuando perdemos?
Difícil dar una respuesta única para todo el mundo. Nos hemos presentado a varios concursos o certámenes o hemos puesto a circular nuestra creación literaria por agencias literarias y pasan los meses, transcurren los fallos y siempre vemos que no estamos en la lista de los elegidos.
Uno siempre debe recordar que es difícil destacar entre cien, doscientos o quinientos que se presenten a un concurso, o que una agencia literaria que recibe miles de propuestas al año te escoja entre los dos o tres que puedan tener posibilidades (ahora con la crisis casi que el resultado es no escoger a nadie directamente o no recibir manuscritos).
En alguna otra entrada he comentado que estamos ante una actividad de dificil evaluación, tanto por nuestra parte como por quien desinteresadamente se preste a leer nuestros escritos. Los certámenes o concursos no permiten tampoco observar el grado de evolución que llevamos en este lento camino. Si se publicara un listado de votaciones de cómo hemos quedado seguramente tendríamos ese punto de referencia, pero no es el caso.
Entonces ¿qué hacer cuando no llegan las buenas noticias? No creo que existan muchos que puedan decir yo no he caído en el desánimo por lo menos en alguna ocasión (o en muchas que es lo más normal). Todos hemos recibido el amargo sabor del rechazo en una o muchas ocasiones. Ocurre en la vida en general y aquí no va a ser una excepción.
Ante ello, siempre he dicho que hay que apretear los dientes y seguir. Voluntad, tenacidad, disciplina. Esas son las armas. Cuantas más veces me digan que no, más debo emplearme yo en desdecir ese resultado. Leeré más, escribiré más, con pausa, con tranquilidad, sin desesperación.
Si alguno o alguna se metió en este mundillo pretendiendo ser el próximo bestseller novel las lleva más bien oscuras. Esto es un camino de aprendizaje, disfrutar en el itinerario y mucha suerte. Hay mucho escritor/a de calidad que se queda en el camino.
Recordad, nuestro lema, el de un verdadero escritor, es solo uno: NUNCA NOS RENDIMOS. Como suena, con todas las exigencias de tal frase, con todos los deberes que nos impone.
Solamente los ganadores no se rinden nunca. Es la clave del éxito, de uno personal que no supone nunca las vanaglorias de los demás y sí el placer de seguir en la brecha. Nunca, nunca nos rendiremos. Colgadlo alto, muy alto, dónde podáis verlo.
El otro día leía yo que una institución deportiva basaba su grandeza precisamente en eso. En el orgullo bien entendido, en la lucha incansable, en no rendirse jamás. Esa institución deportiva ha perdido la mayoría de los enfrentamientos contra su gran rival en los últimos tiempos. ¿Se rendirá? Jamás.
Por eso yo os digo: NUNCA, NUNCA NOS RENDIMOS.
Uno siempre debe recordar que es difícil destacar entre cien, doscientos o quinientos que se presenten a un concurso, o que una agencia literaria que recibe miles de propuestas al año te escoja entre los dos o tres que puedan tener posibilidades (ahora con la crisis casi que el resultado es no escoger a nadie directamente o no recibir manuscritos).
En alguna otra entrada he comentado que estamos ante una actividad de dificil evaluación, tanto por nuestra parte como por quien desinteresadamente se preste a leer nuestros escritos. Los certámenes o concursos no permiten tampoco observar el grado de evolución que llevamos en este lento camino. Si se publicara un listado de votaciones de cómo hemos quedado seguramente tendríamos ese punto de referencia, pero no es el caso.
Entonces ¿qué hacer cuando no llegan las buenas noticias? No creo que existan muchos que puedan decir yo no he caído en el desánimo por lo menos en alguna ocasión (o en muchas que es lo más normal). Todos hemos recibido el amargo sabor del rechazo en una o muchas ocasiones. Ocurre en la vida en general y aquí no va a ser una excepción.
Ante ello, siempre he dicho que hay que apretear los dientes y seguir. Voluntad, tenacidad, disciplina. Esas son las armas. Cuantas más veces me digan que no, más debo emplearme yo en desdecir ese resultado. Leeré más, escribiré más, con pausa, con tranquilidad, sin desesperación.
Si alguno o alguna se metió en este mundillo pretendiendo ser el próximo bestseller novel las lleva más bien oscuras. Esto es un camino de aprendizaje, disfrutar en el itinerario y mucha suerte. Hay mucho escritor/a de calidad que se queda en el camino.
Recordad, nuestro lema, el de un verdadero escritor, es solo uno: NUNCA NOS RENDIMOS. Como suena, con todas las exigencias de tal frase, con todos los deberes que nos impone.
Solamente los ganadores no se rinden nunca. Es la clave del éxito, de uno personal que no supone nunca las vanaglorias de los demás y sí el placer de seguir en la brecha. Nunca, nunca nos rendiremos. Colgadlo alto, muy alto, dónde podáis verlo.
El otro día leía yo que una institución deportiva basaba su grandeza precisamente en eso. En el orgullo bien entendido, en la lucha incansable, en no rendirse jamás. Esa institución deportiva ha perdido la mayoría de los enfrentamientos contra su gran rival en los últimos tiempos. ¿Se rendirá? Jamás.
Por eso yo os digo: NUNCA, NUNCA NOS RENDIMOS.
miércoles, 30 de noviembre de 2011
Finalista mes de Noviembre IV Concurso microrrelatos abogados
Es para estar satisfecho. Enlazar dos meses consecutivos (septiembre y noviembre, dado que en octubre no hubo convocatoria) llena de optimismo para, poco a poco, ir mejorando.
Os lo dejo aquí (este mes las palabras obligatorias eran táctil, profesor, cartel, explotación y sentencia)
Os lo dejo aquí (este mes las palabras obligatorias eran táctil, profesor, cartel, explotación y sentencia)
PORCA MISERIA
La venganza, de ser, siempre táctil. Agarrar al viejo profesor de administrativo por el cuello y hacerle tragar su cartel de hueso suspenso tras suspenso. Tengo cuarenta años, curso segundo de carrera, muchas resacas y más de una noche en blanco. ¡Insostenible!
La sentencia llegará en forma de corbata muy apretada al cuello. No hago más que darle vueltas. Al plan, no a la corbata, por supuesto.
Cada día disfruto organizándolo, siguiendo su itinerario por los pasillos, tomando nota de hábitos y horarios.
Hoy lo hago. No puedo más. Su becario empezó derecho conmigo y saludó con cachondeo. ¡Imbécil!
Voy a disfrutar más que una explotación de gorrinos en el fango, revolcándome en el placer que muchos desean. Pero seré yo, solamente yo quien lo haga. Generaciones de perdedores redimidos en un solo acto. Me acerco. Ya le tengo. Se vuelve.
-¿Desea algo?- pregunta-.
-¿La revisión de examen?-fracaso de nuevo-.
sábado, 26 de noviembre de 2011
Talento y talante
¡Por favor, una armadura! Es el grito de más de uno o una que se metió en estos quehaceres y no soporta que su creación literaria no guste a todo el mundo.
Llevo un par de años escribiendo, visitando blogs, páginas webs, lanzamientos osados de escritores noveles, todo una variedad de maneras de conducirse por esta pasión que a todos nos une.
Creo sinceramente que, antes de lanzarnos a escribir, deberíamos realizar un análisis introspectivo y prepararnos para la crítica. Yo mismo, cuando todavía gateaba entre los pañales de prosa e ilusiones, me tomé a mal alguna crítica.
Lo cierto es que no hay asignatura o apartado alguno específico en talleres literarios que aborde esta cuestión que es tan imprescindible como saber juntar letras y párrafos.
De las críticas malignas, hechas con la pluma de la envidia o insatisfacción hay que saber huir obviándolas. Se distinguen bien porque nada aportan, se limitan a enunciar la parte negativa sin proporcionar su contraparte, cómo debiera haberse hecho para contar con la aquiescencia del lector disconforme.
Las realizadas en un intento de colaborar, de ayudarnos, a esas, siempre uno debe abrazarse, agradecerlas y tomar buena nota. Nos hallemos o no en concordancia con lo enunciado en las mismas.
Siempre he pensado que hay que agradecer mucho a quienes pierden parte de su tiempo en intentar ayudarnos, a quienes pretenden con sana intención reconducirnos un poco.
La presente entrada viene a colación de los ejemplos que he podido contemplar de personas que se ofenden cuando exhiben sus escritos o novelas por internet y se ofuscan ante la menor insinuación de que les falta algo. No entienden que esos blogeros anónimos o no, esos lectores, lo hacen por ayudar, por dar su sana opinión. Si hay alguien que piensa que a todos les gustará lo que mostremos ¡apañado va en el camino!
Talento y talante deben siempre ir unidos. Somos distintos, con diversos gustos y perspectivas diferentes. ¡Por favor, es normal que no le gustemos a todo el mundo!
Es por ello, que la decisión es fácil: si no quieres que te critiquen, que te digan "no me gustas", guárdatelo todo, enclaustra tus escritos en los archivos de tu portátil y ¡no los saques!
Es conveniente, muy conveniente ponernos una armadura, pero de humildad, de interacción con los demás, de colaboración mutua. Solamente así, quizás, algún día, logremos ser unos escritores decentes. El resto es quedarse con los amiguetes, esos que siempre te hacen comentarios excelentes, monótonos, aburridos por lo lineal, obviando los fallos. De esos amiguetes del mundo empalagoso de los blogs uno debe huir siempre, siempre.
Llevo un par de años escribiendo, visitando blogs, páginas webs, lanzamientos osados de escritores noveles, todo una variedad de maneras de conducirse por esta pasión que a todos nos une.
Creo sinceramente que, antes de lanzarnos a escribir, deberíamos realizar un análisis introspectivo y prepararnos para la crítica. Yo mismo, cuando todavía gateaba entre los pañales de prosa e ilusiones, me tomé a mal alguna crítica.
Lo cierto es que no hay asignatura o apartado alguno específico en talleres literarios que aborde esta cuestión que es tan imprescindible como saber juntar letras y párrafos.
De las críticas malignas, hechas con la pluma de la envidia o insatisfacción hay que saber huir obviándolas. Se distinguen bien porque nada aportan, se limitan a enunciar la parte negativa sin proporcionar su contraparte, cómo debiera haberse hecho para contar con la aquiescencia del lector disconforme.
Las realizadas en un intento de colaborar, de ayudarnos, a esas, siempre uno debe abrazarse, agradecerlas y tomar buena nota. Nos hallemos o no en concordancia con lo enunciado en las mismas.
Siempre he pensado que hay que agradecer mucho a quienes pierden parte de su tiempo en intentar ayudarnos, a quienes pretenden con sana intención reconducirnos un poco.
La presente entrada viene a colación de los ejemplos que he podido contemplar de personas que se ofenden cuando exhiben sus escritos o novelas por internet y se ofuscan ante la menor insinuación de que les falta algo. No entienden que esos blogeros anónimos o no, esos lectores, lo hacen por ayudar, por dar su sana opinión. Si hay alguien que piensa que a todos les gustará lo que mostremos ¡apañado va en el camino!
Talento y talante deben siempre ir unidos. Somos distintos, con diversos gustos y perspectivas diferentes. ¡Por favor, es normal que no le gustemos a todo el mundo!
Es por ello, que la decisión es fácil: si no quieres que te critiquen, que te digan "no me gustas", guárdatelo todo, enclaustra tus escritos en los archivos de tu portátil y ¡no los saques!
Es conveniente, muy conveniente ponernos una armadura, pero de humildad, de interacción con los demás, de colaboración mutua. Solamente así, quizás, algún día, logremos ser unos escritores decentes. El resto es quedarse con los amiguetes, esos que siempre te hacen comentarios excelentes, monótonos, aburridos por lo lineal, obviando los fallos. De esos amiguetes del mundo empalagoso de los blogs uno debe huir siempre, siempre.
jueves, 3 de noviembre de 2011
Finalista en el concurso de microrrelatos de abogados Septiembre 2011
La verdad es que lo hice como un juego, porque creo que eso es. Aconsejado por mi amiga Felisa Moreno participé una vez y no conseguí nada. Luego al cabo de los meses un buen día que no tenía ganas de liarme con la novela decidí acometer la tarea de afrontar de nuevo el reto. Y bueno, finalista, junto con otros y otras que han gustado de juntar letras hasta un límite de 150 palabras e incluyendo siempre cinco concretas elegidas por el tribunal. Os animo a participar, es divertido. Disfrutas más creándolo que siendo finalista o ganador, os lo puedo asegurar. Mi micro gustará poco, nada o mucho, ni idea. Sólo sé que disfruté como un enano cuando lo parí. Ahí va: (las palabras obligatorias eran jusdicción, catarro, reforma, bombilla y premio)
JUSTICIA POPULAR
-¿Se ha tragado alguna vez una bombilla?
-¿Ha sufrido catarro por dormir desnudo?
-¿Ha paseado en ocasiones descalzo por la calle con los zapatos atados al cuello?
El reo no daba crédito al interrogatorio. La reforma en el juzgado había hecho estragos de manera que albañiles hacían de letrados, electricistas de fiscales y el jefe de obra pedía dni a los testigos como quien vocea boletos y premios en una tómbola. La jurisdicción penal no era una excepción y todo acontecía según los designios de aquellos disparatados personajes.
-Tengo derecho a un juicio justo-clamó el pobre preso-.
-Jamás- refutó en la lejanía un peón que hacía las veces de alguacil-.
Se levantó un gran alboroto, la mujer de la limpieza golpeó la mesa con su bocadillo exigiendo orden en la sala y el grupo de viejos que acudían diariamente a ver las obras aplaudió tal muestra de firmeza.
Etiquetas:
concurso,
microrrelato,
novela,
premio
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